Vino de Remolacha Casero con Levadura de Pan y Cítricos
El vino de remolacha con levadura de pan y cáscara de cítricos es una receta tradicional de “country wine” que se puede preparar en casa sin equipos especializados. El resultado es una bebida suave, terrosa y ligeramente afrutada, con un contenido alcohólico bajo (entre 6% y 9%), perfecta para quienes buscan algo distinto a los vinos convencionales de uva.
¿Por qué remolacha, levadura de pan y cítricos?
La remolacha aporta azúcares naturales, un color intenso y ese cuerpo terroso tan característico de los vinos rurales europeos. La levadura de pan (la Saccharomyces cerevisiae de toda la vida), aunque no es la que usaría un enólogo profesional, funciona de maravilla en fermentaciones caseras de baja graduación. ¿Por qué? Pues por tres motivos:
- Se consigue en cualquier supermercado, sin buscar tiendas especializadas.
- Tolera bien los cambios de temperatura ambiente, algo común en una cocina doméstica.
- Produce una fermentación más corta, lo que de paso limita el alcohol final.
La cáscara de cítricos (naranja, limón o mandarina) cumple tres funciones clave:
- Aporta acidez, equilibrando el dulzón de la remolacha.
- Suma taninos naturales que dan estructura al vino.
- Añade aromas frescos que suavizan el carácter terroso de la raíz.
Ingredientes básicos (para 4 litros)
- 1,5 kg de remolacha fresca, lavada y en rodajas finas
- 1 kg de azúcar blanca (ajustable según el grado de alcohol que busques)
- Cáscara de 2 naranjas y 1 limón (sin la parte blanca, que amarga)
- 4 litros de agua filtrada o hervida y enfriada
- 1 cucharadita de levadura de pan seca
- 1 cucharadita de nutriente para levadura (opcional, acelera la fermentación)
- Jugo de 1 limón (baja el pH y evita contaminaciones indeseadas)
Paso a paso
1. Preparar el mosto
Hierve la remolacha en rodajas junto con las cáscaras de cítricos durante 30-40 minutos, hasta que la raíz quede tierna. Cuela y quédate solo con el caldo; la remolacha cocida puedes descartarla o aprovecharla en otra receta, una ensalada por ejemplo.
2. Disolver el azúcar
Con el caldo todavía caliente, disuelve el azúcar hasta que no queden grumos. Después deja enfriar hasta temperatura ambiente, unos 20-25°C, antes de seguir adelante. Ojo con esto: la levadura muere si el líquido está demasiado caliente.
3. Activar la levadura
En un vaso con agua tibia (nunca caliente) y una pizca de azúcar, disuelve la levadura de pan y espera unos 10 minutos. Si aparece espuma en la superficie, está activa y lista para usarse.
4. Fermentación primaria
Vierte el mosto ya frío en un recipiente de vidrio o plástico apto para alimentos. Añade la levadura activada, el nutriente y el jugo de limón. Tapa con un paño transpirable, nunca de forma hermética, y deja fermentar en un sitio oscuro entre 5 y 7 días, removiendo una vez al día.
5. Fermentación secundaria
Trasiega el líquido a una damajuana o garrafón con válvula de fermentación (airlock) o, si no tienes, un globo pinchado con un alfiler. Déjalo reposar entre 3 y 6 semanas, hasta que el burbujeo cese por completo.
6. Clarificación y embotellado
Trasiega otra vez para dejar atrás los sedimentos, reposa 1-2 semanas más y embotella. Guarda las botellas en un lugar fresco y oscuro: el sabor mejora bastante tras 1-2 meses de reposo.
Consejos para controlar el nivel de alcohol
- Usa menos azúcar (700-800 g en lugar de 1 kg) si quieres un vino más ligero.
- Si buscas algo de dulzor residual, corta la fermentación antes de que termine metiendo el recipiente en la nevera.
- Evita las levaduras de vino comerciales de alta tolerancia alcohólica si tu meta es mantenerlo bajo en grados.
Errores comunes a evitar
- No esterilizar los utensilios: lava todo con agua caliente y, de ser posible, con una solución de agua y una cucharada de bicarbonato.
- Sellar herméticamente desde el principio: la fermentación primaria libera CO2, y un cierre hermético puede acabar en un pequeño reventón.
- Usar remolacha en mal estado: una sola raíz blanda o con moho puede arruinar todo el lote.
Conclusión
Hacer vino de remolacha con levadura de pan y cáscara de cítricos es un proyecto sencillo, barato y bastante satisfactorio si estás empezando en esto de la fermentación casera. El proceso completo lleva entre 6 y 10 semanas, pero con un poco de paciencia obtienes una bebida rústica, baja en alcohol, con un sabor único donde se mezclan la tierra y el cítrico. Prueba a cambiar las proporciones de azúcar y cáscaras según tu gusto, y anota lo que haces en cada lote: es la mejor forma de ir afinando la receta con el tiempo.