Cómo fermentar hojas de shiso en sal para yukari casero

· por Emily Harper · 4 min de lectura

Cómo fermentar hojas de shiso en sal para yukari casero

El yukari es ese condimento morado y salado que espolvoreas sobre arroz blanco, onigiri o edamame y que, de un momento a otro, convierte un plato sencillo en algo profundamente umami. Se elabora tradicionalmente a partir de las hojas de shiso rojo (aka shiso) que sobran del proceso de encurtido del umeboshi. Aquí te cuento, paso a paso, cómo fermentar shiso en sal desde cero para conseguir tu propio yukari casero, sin necesidad de hacer umeboshi primero.

¿Qué es realmente el yukari?

El yukari (ゆかり) es un furikake, esa mezcla seca que se espolvorea sobre arroz, hecho de hojas de shiso rojo saladas, prensadas y secadas hasta quedar crujientes, que luego se trituran en escamas o en polvo. Su color violeta intenso viene de la perilla, el pigmento natural del shiso rojo, que reacciona con ácidos (como el vinagre de ume) y se intensifica todavía más.

A diferencia del shiso verde, que se usa fresco en sashimi o tempura, el shiso rojo tiene un sabor más terroso y algo amargo. Por eso encaja tan bien con la fermentación salada.

Por qué fermentar el shiso en sal

Salar el shiso no es solo un paso de conservación, es lo que le da carácter. La sal saca el agua de las hojas por ósmosis, concentra los aromas y genera un ambiente sin oxígeno donde las bacterias lácticas que ya viven en la superficie de la hoja empiezan a fermentar poco a poco el material vegetal. ¿El resultado? El amargor crudo se suaviza y aparece una acidez salada que el secado simple, por sí solo, nunca conseguiría.

Ingredientes y materiales

Paso a paso para fermentar shiso en sal

1. Preparar y masajear las hojas

Lava las hojas y sécalas bien con un paño. Cualquier resto de agua diluye la salmuera y ralentiza todo el proceso. Colócalas en el bol con la mitad de la sal y masajéalas con las manos unos 3-5 minutos, casi como si lavaras ropa a mano. Verás que sueltan un líquido oscuro y algo espumoso: es el “aku”, el amargor saliendo de las hojas. Escúrrelo y tíralo, no lo necesitas.

2. Segunda salazón

Añade la sal restante y repite el masaje otros 2-3 minutos. Esta vez el líquido sale más limpio y de un rojo oscuro bonito. Este sí consérvalo: te servirá para mantener las hojas sumergidas más adelante.

3. Prensado y fermentación anaeróbica

Coloca las hojas compactadas en el fondo del tarro, vierte encima el líquido que has guardado y presiona con un peso hasta que queden totalmente cubiertas. Tapa con una tela transpirable o cierra sin apretar del todo (los gases de la fermentación necesitan salir, si no, puede reventar). Deja fermentar a temperatura ambiente, entre 18 y 22 °C, de 5 a 10 días.

4. Señales de que va bien

Si ves moco gris o moho (cuidado, no confundir con la película blanca de levadura kahm, esa es inofensiva), tira el lote sin dudarlo. Mejor perder 200 gramos de shiso que arriesgarte.

Secado y transformación en yukari

Una vez fermentadas, escurre bien las hojas y extiéndelas sobre una bandeja o rejilla. Tienes tres opciones:

Cuando estén completamente secas y se rompan al tacto, tritúralas en un molinillo de especias o con mortero hasta sacar escamas finas o polvo. Eso ya es tu yukari casero.

Cómo usar y conservar el yukari

Conclusión

Fermentar shiso en sal es un proceso sencillo, pero la recompensa es grande: hojas comunes se transforman en un condimento vibrante, ácido y con un umami profundo. Con un poco de paciencia, algo de sal y unos días de espera, vas a tener tu propio yukari casero, más fresco y aromático que cualquier versión que compres hecha.

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